Historias de Patentes (XV) La radio

Autor

iPamark

Publicado

01/03/2024

✍🏻 Para buscar el verdadero inventor de la radio debemos determinar qué es lo que estamos buscando, si es el primer ser humano en transmitir y recibir ondas electromagnéticas a través del aire; o si, por el contrario, es el primero en transmitir la voz humana de forma inalámbrica, es decir, sin emplear cables como en el caso del telégrafo o el teléfono.

En el año 1888, Heinrich Rudolf Hertz, tras muchos experimentos logra transmitir y recibir ondas electromagnéticas y obtiene cruciales avances en el estudio de la velocidad de la luz y las ondas de radio, bautizadas en su honor como hertzianas. A partir de ahí varios científicos emprenden una carrera para ser los primeros en aprovechar esas ondas para enviar información y, entre todos ellos, destacan dos inventores:

Nikola Tesla, que como ya sabemos ha sido el inventor más prolífico de la historia, también ha sido quien logra crear un radiotransmisor de ondas electromagnéticas, sin cables, que deja plasmado en 1897, en su patente US645576 que además extendió a Gran Bretaña y Suiza, países de referencia en aquella época.

Dos años más tarde, Guglielmo Marconni, logra su primera transmisión de radio y registra su patente el 10 de noviembre de 1900 en el Reino Unido y el 23 de octubre de 1901 en Estados Unidos US676332, que inicialmente le fue rechazada por ser considerarla una copia de la de Tesla; sin embargo, la Oficina de Patentes de Estados Unidos (USPTO) revocó su decisión en 1904 y adjudicó a Marconi la patente de la radio, posiblemente influenciada por sus patrocinadores financieros, entre los que se encontraban, como no, Thomas Alva Edison, enemigo a ultranza de Tesla.

Marconi, al igual que Edison, Bell y otros coetáneos suyos, no era especialmente un gran inventor, más bien era un gran emprendedor, que tuvo la habilidad de unir varios inventos de otros para lograr el éxito; entre otras cosas a su aparato le hacía falta algo que mandase las señales lejos y que también las recibiera, o sea una antena, y eso ya lo había resuelto el ruso Alexander Popov, quien el 24 de marzo de 1896, ya era capaz de enviar y recibir mensajes telegráficos entre dos edificios de la Universidad de San Petersburgo situados a una distancia de 250m, pero no patentó nada. Los franceses también le acusan de valerse de un receptor de ondas que había ideado Edouard Branly.

Lo cierto es que, sumando las investigaciones de estos inventores con las suyas propias, Marconi logra en 1901 un transmisor-receptor de ondas electromagnéticas para telegrafía sin hilos o radiotelegrafía; con este equipo ya se podían enviar mensajes en morse, pero sin necesidad de emplear cables. Se inició entonces un litigio entre la compañía de Marconi y Tesla, a lo largo del cual testimoniaron numerosos científicos destacados, pero no fue hasta 1943 cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos de América sentenció a favor de Tesla, a pesar de lo cual la mayoría de los libros de historia mencionan a Marconi como el inventor de la radio.

Pero además, la intención de Marconi nunca fue enviar sonidos, sino mejorar el servicio de telegrafía a largas distancias sin necesidad de cables y el principal objetivo de su invento era comunicar a los barcos en alta mar con tierra firme; de hecho así ocurrió con el Titanic, cuando se estaba hundiendo en abril de 1912, utiliza una “estación Marconi” para enviar una señal de SOS. Por eso que Marconi, en realidad, es el inventor de la radiotelegrafía, es decir lo que en aquella época se llamaba “telegrafía sin hilos”, y por el desarrollo de esta tecnología recibió en 1909 el Premio Nobel de Física.

Si buscamos al primero en transmitir la voz humana de forma inalámbrica, encontraremos que los americanos están convencidos de que ha sido el canadiense Reginald Fessenden el artífice de la radiodifusión, ya que en la Nochebuena de 1906, desde Brant Rock, Massachusetts consigue enviar unas notas musicales con su violín y algunos pasajes que él mismo lee de la Biblia, lo que causa una gran sorpresa en algunos marineros, en alta mar, al ser los primeros en escuchar, en vez de puntos y rayas, música y palabras.

No obstante, todo parece indicar que es un español el que ostenta el mérito de ser el primero en crear un sistema de radiodifusión, tal y como la conocemos hoy en día, es decir transmitir música o voces a través del aire para que sean recibidos en varios puntos distantes de aquel desde el que se emite. Se trata de Julio Cervera Baviera que era un comandante del cuerpo de Ingenieros del Ejército. Julio Cervera había trabajado algún tiempo con Marconi y a su regreso a España vuelve con muchas ideas, que plasmó en más de una veintena de patentes, entre ellas ES 24717 y ES29197.

En 1902 constituye una empresa para la producción y venta de aparatos emisores y receptores, y durante 40 días de aquel año (4 años antes que el canadiense Fessenden) estuvo transmitiendo telefonía sin hilos entre la localidad alicantina de Jávea e Ibiza. Por tanto, Julio Cervera, debe considerarse el inventor de la radiodifusión, y también debería estimarse como el creador del teléfono móvil, ya que este aparato tampoco emplea hilos, sino ondas de radio para transmitir la voz entre dos puntos, como en este caso.